Control de muda y piel saludable: al retirar pelo suelto, se reduce la formación de nudos, se evita la acumulación en la casa y se estimula la producción de aceites naturales que mantienen la piel y el pelaje en mejor estado.
Detección temprana de problemas: al tocar y observar la piel mientras cepillás, podés notar bultos, heridas, picazón o presencia de parásitos antes de que se agraven.
Relación y confianza: el cepillado es un momento de calma y conexión entre tu mascota y vos, siempre que se haga con suavidad y paciencia.
Consejos prácticos:
-Elegí el cepillo adecuado según el tipo de pelo (largo, corto, denso).
-Empezá el hábito desde cachorro para que lo asocie con cariño, no con “tarea”.
-Si tu mascota muestra resistencia, combiná el cepillado con premios o caricias.
Incorporar el cuidado del pelaje como un hábito regular no solo mejora la apariencia, sino que apoya su bienestar físico y emocional día a día.











