Cuando llega el frío, nosotros sacamos camperas, frazadas y calefacción. Pero perros y gatos también sienten el cambio de temperatura y pueden necesitar algunos cuidados extra durante esta época del año.
Un buen lugar para empezar es su espacio de descanso. Lo ideal es que esté seco, protegido de corrientes de aire y lo suficientemente cálido para que pueda relajarse cómodamente. En mascotas pequeñas, de pelo corto, mayores o especialmente sensibles al frío, un abrigo también puede convertirse en un buen aliado.
¿Comen más cuando hace frío?
No necesariamente. Todo depende de su rutina y nivel de actividad. Una mascota que pasa mucho tiempo afuera puede gastar más energía para mantener su temperatura corporal, mientras que otra que durante el invierno sale menos y se mueve poco podría incluso reducir su gasto energético.
Por eso, antes de cambiar la cantidad de alimento, conviene observar sus hábitos y consultar con su veterinario.
Y aunque haga frío, no hay que olvidarse de algo básico: siempre deben tener agua fresca disponible.
El frío no significa quedarse quietos
Los paseos, el juego y la actividad siguen siendo importantes. Si el clima no acompaña, también podemos sumar momentos de juego dentro de casa para mantenerlos entretenidos y activos.
Porque disfrutar del invierno también puede significar una cama calentita, un rato de juego y muchas ganas de quedarse cerca.











