Un perro que ya no quiere jugar como antes. Un gato que duerme más y sube lento al sillón. ¿Edad? A veces sí, pero muchas veces es simplemente: sobrepeso.
El exceso de peso en perros y gatos es más común de lo que creemos, y en muchos casos pasa desapercibido hasta que ya hay síntomas físicos. Según datos recientes, más del 30 % de los animales urbanos presentan signos de sobrepeso u obesidad. Y eso afecta mucho más que la estética.
¿Cómo empieza?
- Porciones “a ojo” que no se ajustan a su peso ni actividad
- Snacks frecuentes que suman calorías invisibles
- Falta de ejercicio regular (paseos cortos, poco juego)
- No ajustar la dieta tras castración o cambios hormonales
Según veterinarios citados por The Times of India, muchas razas grandes aumentan rápidamente de peso tras la esterilización si no se hace un ajuste inmediato en su dieta y rutina de actividad.
- Señales sutiles que podés observar
- Menos ganas de jugar o moverse
- Jadeo excesivo en paseos cortos
- Cambios en el carácter (más irritable o apático)
- Dificultad para subir a lugares donde antes accedía fácil
- Pérdida de definición en cintura o cuello
¿Cómo ayudar sin generar ansiedad?
- Medí su comida con taza o balanza, no “a ojo”
- Mantené horarios fijos para evitar el picoteo
- Sumá juegos que lo hagan moverse sin forzarlo (buscar pelotas, juegos de olfato, escaleras)
- Evitá los premios “emocionales” (darle comida cuando estás por salir, para calmarlo)
Consultá con tu veterinario para armar un plan nutricional y de actividad adaptado.








