Entre varios gatitos maullando, parecería lógico pensar que una mamá gata podría reconocer inmediatamente cuál de esas voces pertenece a sus crías.
Pero un nuevo estudio encontró algo bastante inesperado: para las mamás gatas, saber desde dónde viene el maullido podría ser más importante que reconocer quién está maullando.
Los investigadores estudiaron a 13 gatas con crías y reprodujeron grabaciones de llamados de separación realizados tanto por sus propios gatitos como por gatitos de otras madres.
Y había otra variable importante: algunas grabaciones provenían de la zona donde estaba el nido y otras, de un lugar diferente.
Aunque los científicos comprobaron que los maullidos de los distintos gatitos tenían características individuales, las madres no mostraron evidencia clara de diferenciar la voz de sus propias crías de la de otros gatitos.
Cuando los pequeños tenían alrededor de tres semanas, las gatas reaccionaban rápidamente al escuchar un maullido, pero tendían principalmente a acercarse cuando el sonido provenía del lugar donde estaba su nido.
A las seis semanas, cuando los gatitos ya eran más móviles, las madres comenzaron a investigar con mayor frecuencia sonidos provenientes de otros lugares.
Para los investigadores, este comportamiento tiene bastante sentido si pensamos en cómo evolucionaron los gatos: una madre que mantiene a sus pequeños escondidos en un lugar seguro puede beneficiarse más de reaccionar rápidamente ante un llamado que viene del nido que de detenerse a identificar exactamente qué gatito produjo el sonido.
Una pequeña curiosidad que demuestra que, en el mundo felino, el “dónde” puede ser más importante que el “quién”.











